A la mayoría de las personas el tiempo nos transcurre “plácidamente” hasta que algo irrumpe la historia durante un lapso suficiente para que tomemos conciencia de la realidad, impulsándonos a responder necesidades que nos reclaman. Me refiero a hechos fortuitos y poco frecuentes.
Dos años después de la Guerra de Abril del 65, siendo yo un adolescente de 16 años, surge la inimaginable experiencia Coro Estudiantil, fuente de lo que esta página quiere explicitar y difundir, 55 años después que no es poca cosa.
Nuestro país necesitaba reconciliación, paz, armonía… y que mejor instrumento que los coros vocacionales, aquellos que cantan por amor al arte y la amistad, para saciar la sed de fraternidad provocada el por hecho vivido.
Hoy, tras una nueva irrupción histórica, la pandemia del Covid, esta vez con alcance mundial que, de paso, entre muchas otras cosas, se llevó a estos grupos de cantores, se percibe de nuevo la misma necesidad.
Del CE permanece un legado musical que se va esfumando en viejas partituras con arreglos corales (más de 500), huella de esa hermosa y significativa historia musical que queremos transformar en voces para reproducirlas, diseminarlas y perpetuarlas, ahora con los recursos de las redes sociales.
En tiempos de excesivas producciones urbanas, escasez de grandes patrocinadores y otra vez la misma necesidad en el corazón de las personas, qué tal si reunimos una cantidad de pequeños importantes mecenas para beber de nuevo de la fuente: recrear con aire fresco aquellos temas dominicanos e internacionales con las que el Coro Estudiantil, bajo la batuta del maestro Hno. Alfredo Morales, y otros grupos corales que de él derivaron, llevaron a los rincones de la Patria con un mensaje de esperanza.
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